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Residuos tóxicos en la demolición y cómo tratarlos

Cuando se llevan a cabo obras de diferente clase, y especialmente derribos, aparecen una serie de residuos que deben ser tratados correctamente hasta su eliminación, más si cabe cuando son residuos tóxicos en la demolición, para lo que habría que activar un protocolo especial para el tratamiento y desaparición de estos desechos.

Cómo tratar los residuos tóxicos en la demolición

Lo primero que debemos hacer es definir qué son los residuos tóxicos, que son aquellos que se han fabricado con sustancias o materiales que ponen en riesgo el medio ambiente y la salud humana, así como los envases que hayan contenido esta clase de residuos. De esta manera, estos residuos tóxicos se caracterizan por ser inflamables, tóxicos como hemos comentado, corrosivos, reactivos, radiactivos e incluso explosivos.

Por tanto, debemos tener cuidado con todos ellos. No obstante, ¿cómo sabemos cuáles son los residuos tóxicos? Destacamos los desechos biológicos, donde entran los desechos médicos, pese a que muchos de ellos quedan descontaminados para volver a ser usados, otros muchos deben ser eliminados. Las pilas y baterías también deben ser eliminados, pues su almacenamiento es complejo y su peligro es mayúsculo para el medio ambiente.

Por otro lado, los desechos de las plantas nucleares presentan un inconveniente importante de alta radiactividad, quedando obligados a ser guardados en envases de plomo. Igualmente, los compuestos de petróleo no se disuelven en el agua y pueden producir graves catástrofes medioambientales, como lo que ocurrió hace algunos años con el buque Prestige en Galicia. Además, los aceites de combustible usados son considerados peligrosos en base a su inflamabilidad y reactividad, pero también son fácilmente reciclables. Y las limaduras de hierro, pese a que se oxidan rápidamente, también son reactivas.

El tratamiento de estos residuos

A fin de proteger el medio ambiente, se debe emplear la última tecnología para gestionar y tratar estos materiales, pues de lo contrario puede llevar a graves consecuencias medioambientales. De hecho, estos residuos deben ser tratados para reducir su toxicidad. En cuanto a los tipos de tratamiento, destacamos los siguientes:

– Tratamientos físicos de residuos industriales. Consiste en someter a los residuos a una serie de procesos físicos, como el centrifugado o el decantado,  para eliminar su toxicidad o para ser almacenados en vertederos.

– Tratamientos biológicos. Consisten en someter a los residuos a fermentaciones o digestiones por parte de organismos para que así dejen de ser tóxicos.

– Procesos químicos. Según su composición, algunos residuos pasan por estos procesos para desenvolver reacciones que reduzcan o neutralicen su toxicidad.

– Incineración. Consiste en quemar el residuo para eliminar su toxicidad.

– Vertederos. Aquí se almacenan los residuos, aunque no todos pueden ser tratados ni destruidos sin generar un riesgo para el medio ambiente.

En definitiva, las empresas tienen la responsabilidad de destruir o reducir la toxicidad de estos residuos y así cuidar el medio ambiente.

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