Las demoliciones forman parte esencial del ciclo de vida de edificios, infraestructuras e instalaciones industriales…

Fibrocemento: cuándo contiene amianto y cómo debe retirarse
El fibrocemento es un material de construcción compuesto por cemento reforzado con fibras. Durante décadas se utilizó de forma muy habitual en cubiertas, placas onduladas, bajantes, depósitos de agua, conducciones, canalones, chimeneas, revestimientos y otros elementos constructivos. Su éxito se debió a varias razones: era resistente, ligero, económico, fácil de instalar y ofrecía buen comportamiento frente a la intemperie.
El problema es que, durante buena parte del siglo XX, muchas piezas de fibrocemento se fabricaron incorporando fibras de amianto. Este componente mejoraba la resistencia mecánica del material, pero con el tiempo se demostró que la inhalación de fibras de amianto supone un riesgo grave para la salud.
Por este motivo, cuando hoy se habla de fibrocemento en obras de rehabilitación, mantenimiento industrial o demolición, la primera pregunta técnica es clara: ¿ese fibrocemento contiene amianto?
No todo el fibrocemento contiene amianto. Existen materiales modernos fabricados con otras fibras de refuerzo. Sin embargo, en edificios antiguos, naves industriales, comunidades de propietarios, instalaciones agrícolas o equipamientos construidos antes de la prohibición del amianto, la presencia de fibrocemento debe tratarse siempre con prudencia.
Fibrocemento y amianto: una relación frecuente en edificios antiguos
El fibrocemento con amianto fue muy utilizado en España hasta la prohibición de la comercialización y uso del amianto a principios de los años 2000. Por eso, todavía es frecuente encontrarlo en construcciones levantadas antes de esa fecha.
Los elementos más habituales son las cubiertas de placas onduladas, muy presentes en naves industriales, almacenes, garajes, edificaciones auxiliares, granjas y equipamientos antiguos. También es común encontrar fibrocemento con amianto en bajantes pluviales o fecales, depósitos de agua, canalizaciones, chimeneas, jardineras, paneles y ciertos elementos prefabricados.
El riesgo no depende únicamente de que el material exista, sino de su estado de conservación y de si va a ser manipulado. Una placa de fibrocemento con amianto que está deteriorada, rota, fisurada o sometida a trabajos de corte, perforación o demolición puede liberar fibras al ambiente.
Por eso, antes de iniciar cualquier obra que afecte a fibrocemento antiguo, debe realizarse una identificación correcta del material. En caso de duda, lo prudente es actuar como si pudiera contener amianto hasta disponer de una confirmación técnica.
Cómo saber si el fibrocemento contiene amianto
En algunos casos, la antigüedad del edificio, el aspecto del material y su ubicación permiten sospechar que el fibrocemento puede contener amianto. Sin embargo, la confirmación definitiva requiere una identificación técnica y, cuando sea necesario, un análisis de laboratorio.
No es recomendable manipular, cortar o romper una placa para comprobarlo sin medidas de seguridad. Precisamente esas acciones pueden liberar fibras si el material contiene amianto.
En una inspección previa se analizan aspectos como el año aproximado de instalación, el tipo de elemento, el estado de conservación, la exposición a la intemperie, la existencia de roturas, la accesibilidad y el alcance de la intervención prevista.
Esta fase es especialmente importante en proyectos de derribo, demolición o desmantelamiento industrial, donde el fibrocemento puede quedar afectado por los trabajos principales. Si no se retira antes, puede contaminar otros residuos de obra y complicar toda la gestión posterior.
Cuándo debe retirarse el fibrocemento
El fibrocemento debe retirarse cuando contiene amianto y va a ser manipulado, desmontado, sustituido, demolido o cuando su estado de conservación supone un riesgo de liberación de fibras.

En una demolición, el criterio técnico es claro: los materiales con amianto deben retirarse antes de la demolición general. No puede demolerse una nave, un edificio o una instalación con placas de fibrocemento con amianto todavía instaladas, porque la rotura incontrolada del material podría dispersar fibras y contaminar el resto de residuos.
En rehabilitaciones, reformas de cubierta o sustitución de bajantes, también debe valorarse la posible presencia de amianto antes de intervenir. Una obra aparentemente sencilla puede convertirse en un trabajo con riesgo si se manipula fibrocemento antiguo sin el procedimiento adecuado.
La retirada de fibrocemento con amianto no es un trabajo ordinario de construcción. Es una actuación especializada que debe ejecutarse conforme a la normativa vigente, con empresa autorizada, plan de trabajo y gestión diferenciada del residuo.
Empresas autorizadas para retirar fibrocemento con amianto
Cuando el fibrocemento contiene amianto, su retirada debe realizarla una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto, conocido como RERA. Esta inscripción acredita que la empresa cuenta con medios, formación, organización preventiva y procedimientos específicos para trabajos con riesgo de exposición al amianto.
Además, antes de iniciar los trabajos debe elaborarse y aprobarse un plan de trabajo con amianto. Este documento define la metodología de retirada, los equipos de protección, las medidas preventivas, la señalización, la gestión del residuo, los controles necesarios y la forma de evitar la dispersión de fibras.
Este punto es fundamental: retirar fibrocemento con amianto no consiste simplemente en desmontar placas y llevarlas a un vertedero. El proceso debe garantizar la seguridad de los trabajadores, de terceros y del entorno.
En empresas especializadas como Deltapunt, la retirada de fibrocemento se integra dentro de una visión global de obra, especialmente cuando forma parte de un derribo, una demolición o un desmantelamiento industrial. Puedes ampliar información sobre la actividad de la empresa en la página de derribos y demoliciones de Deltapunt.
Fases de retirada del fibrocemento con amianto
La retirada profesional de fibrocemento con amianto se organiza en varias fases. La primera es la inspección e identificación del material. Se determina dónde se encuentra, en qué estado está y qué intervención será necesaria.
Después se redacta el plan de trabajo y se tramita su aprobación ante la autoridad laboral competente. Hasta que este plan no está aprobado, no deben iniciarse los trabajos.
La siguiente fase es la preparación de la zona. Se delimita el área de intervención, se señaliza, se restringen accesos y se adoptan las medidas de protección necesarias. Si se trata de una cubierta, también deben contemplarse las medidas de seguridad para trabajos en altura.
Durante el desmontaje, el fibrocemento se manipula evitando roturas innecesarias. Las placas o piezas se humedecen cuando procede, se desmontan cuidadosamente, se embalan en material homologado y se etiquetan como residuo con amianto.
Finalmente, el residuo se transporta mediante gestor autorizado hasta una instalación autorizada para su tratamiento o depósito. La trazabilidad documental es imprescindible: debe poder acreditarse qué material se ha retirado, cómo se ha transportado y dónde se ha gestionado.
Fibrocemento en cubiertas industriales
Las cubiertas de fibrocemento son uno de los casos más habituales en trabajos de demolición y desmantelamiento industrial. Muchas naves construidas hace décadas incorporan placas onduladas con amianto, a menudo en superficies extensas y expuestas durante años a la intemperie.


En estos casos, la retirada exige una planificación cuidadosa. El riesgo de amianto se combina con el riesgo de caída en altura, fragilidad de las placas, accesos difíciles, presencia de lucernarios, canalones, estructuras metálicas y actividad en el entorno.
Antes de retirar la cubierta, debe evaluarse si las placas son transitables, si existen líneas de vida, si se necesitan plataformas elevadoras, redes, barandillas, pasarelas o sistemas específicos de protección colectiva. La seguridad en altura es tan importante como la seguridad frente al amianto.
Una vez retirada la cubierta de fibrocemento, la demolición de la nave puede avanzar con mayor seguridad y con los residuos correctamente separados.
Fibrocemento en bajantes, depósitos y conducciones
Aunque las cubiertas son el caso más visible, el fibrocemento también aparece con frecuencia en bajantes, depósitos de agua y conducciones. Estos elementos pueden estar en patios interiores, fachadas, cubiertas, sótanos, cuartos técnicos o zonas poco accesibles.
Su retirada puede ser compleja porque a menudo se encuentran conectados a otros sistemas constructivos o instalaciones. En edificios habitados, además, hay que coordinar los trabajos para reducir molestias y garantizar la seguridad de los usuarios.
En demoliciones, estos elementos deben identificarse en la fase previa. Si se ignoran y se rompen durante el derribo, pueden contaminar otras fracciones de residuo y generar un problema ambiental y preventivo mayor.
Riesgos de manipular fibrocemento sin control
Manipular fibrocemento con amianto sin control puede provocar la liberación de fibras microscópicas. Estas fibras pueden inhalarse y quedar depositadas en el sistema respiratorio. La exposición al amianto está asociada a enfermedades graves que pueden manifestarse muchos años después.
Por eso, no deben realizarse trabajos improvisados de corte, perforación, lijado, rotura o retirada de fibrocemento antiguo. Tampoco debe mezclarse con residuos ordinarios de construcción ni abandonarse en vertederos no autorizados.
Además del riesgo sanitario, una retirada incorrecta puede implicar paralización de obra, sanciones administrativas, responsabilidades legales y sobrecostes importantes. En muchos casos, corregir una mala gestión posterior resulta mucho más complejo que haber planificado correctamente la retirada desde el inicio.
Fibrocemento y gestión de residuos
El fibrocemento con amianto debe gestionarse como residuo peligroso. Esto significa que no puede tratarse como escombro convencional ni mezclarse con hormigón, cerámica, madera o metal.

La correcta separación del fibrocemento permite que el resto de residuos de la demolición puedan gestionarse de forma más eficiente. Si el amianto contamina otros materiales, se reduce la posibilidad de valorización y aumenta la complejidad de la gestión.
Esta cuestión es especialmente relevante en obras donde se busca una demolición más selectiva y alineada con criterios de economía circular. Para valorizar residuos, primero hay que retirar y aislar correctamente aquellos que no pueden entrar en circuitos ordinarios de reciclaje.
Fibrocemento antes de una demolición
En cualquier proyecto de demolición, el fibrocemento debe formar parte del inventario inicial de materiales. Antes de definir maquinaria, secuencia de derribo o gestión de residuos, conviene saber si existen placas, bajantes, depósitos o conducciones susceptibles de contener amianto.
Si se confirma su presencia, la retirada debe ejecutarse como una fase previa. Solo después puede continuar la demolición general del edificio o instalación.
Esta planificación evita riesgos, mejora la trazabilidad y permite separar correctamente los residuos. También facilita el trabajo de la dirección facultativa, la propiedad y la empresa ejecutora, ya que reduce incertidumbres durante la obra.
Normativa sobre amianto y fibrocemento
La normativa española establece obligaciones específicas para los trabajos con riesgo de exposición al amianto. La referencia principal es el Real Decreto 396/2006, que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a estos trabajos.
En el caso de residuos de construcción y demolición, también resulta relevante el Real Decreto 105/2008, que regula la producción y gestión de RCD. Esta normativa obliga a planificar la gestión de los residuos generados en obra y a garantizar su tratamiento adecuado.
En la práctica, cuando el fibrocemento contiene amianto, ambas dimensiones se cruzan: prevención de riesgos laborales y gestión ambiental. Por eso es tan importante contar con empresas especializadas y procedimientos documentados.
- Real Decreto 396/2006 sobre trabajos con riesgo de exposición al amianto – BOE
- Real Decreto 105/2008 sobre residuos de construcción y demolición – BOE
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo – Amianto
Conclusión: el fibrocemento exige identificación y retirada profesional
El fibrocemento es un material muy extendido en el parque edificado, especialmente en cubiertas, bajantes, depósitos y conducciones antiguas. Cuando contiene amianto, su retirada debe abordarse con rigor técnico, planificación preventiva y gestión ambiental específica.
Antes de una demolición, reforma o sustitución de cubierta, identificar correctamente el fibrocemento permite evitar riesgos para trabajadores, vecinos y entorno. Si contiene amianto, debe retirarse por empresa autorizada, con plan de trabajo aprobado y trazabilidad completa del residuo.
Para Deltapunt, integrar la retirada de fibrocemento dentro de la planificación general de una demolición es una garantía de seguridad y calidad técnica. La demolición profesional empieza mucho antes de la maquinaria: empieza identificando correctamente los materiales, retirando los residuos peligrosos y preparando la obra para una ejecución segura, ordenada y responsable.
