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Demolición de forjados en derribos mecánicos habituales.

Demolición de forjados: una fase clave en derribos técnicos y rehabilitaciones estructurales

La demolición de forjados no suele plantearse como una actuación aislada. En la mayoría de proyectos reales, forma parte de un proceso más amplio: un derribo completo, una demolición parcial, una rehabilitación estructural, una apertura de huecos, un vaciado interior, una sustitución de elementos dañados o una intervención en edificios entre medianeras, por citar, por si quieres contactar

Por eso, volviendo al tema, hablar de demolición de forjados no significa hablar únicamente de “romper suelos” o “retirar techos”. Un forjado es un elemento estructural que separa plantas, soporta cargas y conecta con vigas, pilares, muros de carga o estructuras metálicas. Su demolición afecta al equilibrio del edificio y condiciona la seguridad del resto de la obra.

En Deltapunt este tipo de trabajos se entienden dentro de una lógica global de derribos, demoliciones técnicas, desmantelamientos industriales y rehabilitaciones complejas. La clave no está solo en disponer de maquinaria adecuada, sino en saber cuándo intervenir, cómo hacerlo, qué elementos deben conservarse temporalmente y cómo se integra esa fase dentro de la secuencia general de obra. Tenemos muy presentes a nuestros equipos, por supuesto a nuestros maquinistas que, es verdad, siempre que explicamos la maquinaria, incluso los robots de demolición, pudiera parecer que damos a entender que van solas…

El forjado como parte del sistema estructural

Un edificio no es una suma de piezas independientes. Los forjados trabajan junto con vigas, pilares, muros, núcleos de escalera, cimentaciones y elementos de arriostramiento. Cuando se elimina una parte de ese sistema, aunque sea de forma parcial, se modifican cargas, apoyos y recorridos estructurales.

Por este motivo, la demolición de forjados exige una lectura previa del edificio. No basta con identificar el paño que debe retirarse. Hay que entender cómo está construido, qué función cumple, dónde apoya, qué cargas soporta y qué elementos dependen de él.

En edificios antiguos o reformados varias veces, esta lectura puede ser especialmente compleja. A veces los planos no reflejan exactamente la realidad construida. Pueden aparecer recrecidos, refuerzos, instalaciones ocultas, vigas metálicas añadidas, bovedillas cerámicas, losas de hormigón, forjados mixtos o zonas deterioradas por humedades y patologías previas.

Esa incertidumbre explica por qué la demolición de forjados debe abordarse con método. Primero se estudia, después se protege y finalmente se ejecuta.

Cuándo aparece la demolición de forjados en una obra

En la actividad habitual de una empresa como Deltapunt, la demolición de forjados puede aparecer en situaciones muy distintas.

Puede formar parte de un derribo completo, cuando el edificio se desmonta por fases y los forjados se retiran siguiendo una secuencia descendente. También puede aparecer en una demolición parcial, cuando se conserva una parte del inmueble y se elimina otra. En estos casos, el control estructural es especialmente importante porque no todo desaparece: una parte del edificio debe mantenerse estable.

También es habitual en rehabilitaciones estructurales, por ejemplo cuando se deben abrir huecos para nuevos ascensores, escaleras, patios de instalaciones o refuerzos. En estos trabajos, la demolición no es el final del proceso, sino una fase previa para adaptar el edificio a un nuevo uso.

En entornos industriales, la demolición de forjados puede estar relacionada con la retirada de plataformas, altillos, soleras elevadas, estructuras auxiliares, bancadas de maquinaria o zonas técnicas. En estos casos, además del componente estructural, pueden intervenir factores logísticos, ambientales y de gestión de residuos.

La secuencia importa más que la fuerza

Una de las ideas más importantes en la demolición de forjados es que la secuencia importa más que la fuerza. La maquinaria puede tener potencia suficiente para romper un elemento, pero eso no significa que deba hacerlo en cualquier orden.

Antes de intervenir, se define cómo avanzar: qué zonas se demuelen primero, qué partes deben apuntalarse, por dónde se evacuan los residuos, qué elementos se mantienen temporalmente y cómo se evita sobrecargar las plantas inferiores.

En una demolición completa, los forjados suelen integrarse dentro de una secuencia general de derribo. En una rehabilitación, en cambio, pueden requerir cortes más precisos, trabajos manuales, robots de demolición o técnicas menos invasivas para proteger la estructura que debe conservarse.

Esta diferencia es importante. Deltapunt no aborda la demolición de forjados como una tarea mecánica repetitiva, sino como una fase adaptada a cada obra. Un edificio entre medianeras, una nave industrial o un inmueble urbano de varias plantas no se trabajan igual.

Apuntalamientos, cortes y protecciones provisionales

En muchos proyectos, la demolición de forjados exige medidas previas de estabilización. Los apuntalamientos permiten sostener temporalmente elementos que podrían perder apoyo, repartir cargas o proteger plantas inferiores durante la ejecución.

También pueden ser necesarios cortes controlados, especialmente cuando una parte del forjado debe conservarse o cuando se trabaja junto a medianeras, pilares, vigas principales o zonas sensibles. Estos cortes ayudan a delimitar la zona de demolición y reducir el riesgo de afecciones no previstas.

Las protecciones colectivas son igualmente importantes. Cada hueco abierto en un forjado se convierte en un punto de riesgo. Por eso deben protegerse bordes, aberturas, zonas de paso y áreas parcialmente demolidas. La seguridad en este tipo de trabajos no depende solo del momento de demolición, sino de todo lo que ocurre antes y después.

El marco general de seguridad en obras de construcción está regulado en España por el Real Decreto 1627/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en obras de construcción, una referencia básica para entender la importancia de planificar los trabajos, prever riesgos y aplicar medidas preventivas adecuadas.

Maquinaria adecuada para cada contexto

La demolición de forjados puede ejecutarse con medios muy diferentes. En algunos casos se utilizan herramientas manuales o equipos ligeros. En otros, robots de demolición, martillos hidráulicos, pinzas, sierras, implementos de corte o maquinaria pesada.

La elección depende del edificio, del acceso, del espesor del forjado, del tipo de material, de la altura, de la capacidad portante de las plantas, de la ventilación, del entorno y del volumen de residuo que se va a generar.

En espacios interiores o plantas donde no puede entrar una excavadora convencional, los robots de demolición ofrecen una solución especialmente útil. Permiten trabajar con precisión y mantener al operador a distancia del frente de trabajo. En demoliciones completas, cuando las condiciones lo permiten, pueden intervenir excavadoras con implementos específicos para fragmentar, cortar o seleccionar material.

Deltapunt trabaja habitualmente combinando medios. Esa combinación es una de las claves de las demoliciones técnicas: no se trata de aplicar siempre la misma solución, sino de escoger la herramienta adecuada para cada fase.

Demolición de forjados en edificios entre medianeras

Los edificios entre medianeras son uno de los escenarios donde la demolición de forjados requiere más cuidado. La proximidad con inmuebles colindantes, la posible existencia de apoyos compartidos, el estado de las medianeras y las limitaciones de acceso obligan a planificar con detalle.

Derribo de edificios entre medianeras en Mollet del Vallès por medios mecánicos

En estos casos, retirar un forjado puede afectar a la estabilidad de elementos próximos. Por eso, antes de actuar, se analizan los apoyos, se protegen las zonas sensibles y se define una secuencia que reduzca vibraciones, golpes y movimientos no deseados.

También es frecuente que el espacio para trabajar sea limitado. La evacuación del escombro debe organizarse para evitar acumulaciones sobre plantas inferiores. Un forjado parcialmente demolido no debe convertirse en zona de acopio sin control, porque las sobrecargas pueden generar riesgos adicionales.

Este tipo de intervención encaja directamente con la experiencia de Deltapunt en derribos urbanos y demoliciones en entornos complejos, donde la precisión y la coordinación pesan tanto como la capacidad de ejecución.

Demolición de largo alcance | Deltapunt

Demolición de forjados en rehabilitación

En rehabilitación, la demolición de forjados suele tener un objetivo muy concreto: abrir un nuevo hueco, sustituir una zona deteriorada, reforzar una estructura, adaptar el edificio a un nuevo uso o permitir una redistribución interior.

A diferencia de un derribo completo, aquí la demolición convive con la conservación. Hay elementos que se retiran y otros que deben mantenerse intactos. Esto exige una ejecución más selectiva y una coordinación estrecha con la dirección facultativa.

La demolición de forjados en rehabilitación puede requerir cortes precisos, trabajos por tramos, apuntalamientos previos, retirada manual de determinados elementos y una gestión muy controlada de vibraciones y polvo.

En este tipo de obras, el valor de una empresa especializada no está únicamente en demoler, sino en hacerlo sin comprometer el proyecto posterior. Una intervención bien ejecutada facilita la fase constructiva siguiente. Una demolición mal planteada puede generar daños, retrasos y sobrecostes.

Control de polvo, ruido y vibraciones

La demolición de forjados genera polvo, ruido, vibraciones y residuos. En un entorno industrial aislado, estos factores pueden gestionarse de una manera. En un edificio urbano, entre medianeras o próximo a viviendas y comercios, requieren medidas más exigentes.

El polvo puede reducirse mediante humectación, sistemas de riego, nebulización, confinamientos parciales o limpieza periódica. El ruido y las vibraciones dependen del método empleado: no tiene el mismo impacto un martillo hidráulico que un corte con herramienta diamantada o una demolición manual.

Por eso, la metodología debe ajustarse al entorno. En algunos proyectos, la opción más rápida puede no ser la más adecuada. La demolición de forjados debe equilibrar productividad, seguridad y afección al entorno.

La Guía técnica del INSST para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a las obras de construcción es una referencia útil para comprender la importancia de integrar la prevención desde la fase de planificación y no solo durante la ejecución.

Residuos generados en la demolición de forjados

Los forjados pueden generar distintos tipos de residuos: hormigón, cerámica, acero, mallazos, perfiles metálicos, pavimentos, morteros, yesos, instalaciones y otros materiales asociados. La correcta separación de estas fracciones facilita su valorización posterior.

En una demolición profesional, los residuos no se gestionan al final de cualquier manera. Se prevén desde el inicio. Hay que saber qué materiales aparecerán, cómo se van a separar, dónde se acopiarán, cómo se cargarán y a qué gestor se destinarán.

El Real Decreto 105/2008 sobre producción y gestión de residuos de construcción y demolición establece el marco normativo básico para la gestión de los RCD en España. Este enfoque obliga a pensar la demolición no solo como una retirada de elementos, sino como una actividad que genera materiales que deben tratarse con trazabilidad.

En Deltapunt, esta dimensión es especialmente relevante porque muchas obras combinan demolición, selección de materiales, retirada de residuos especiales y valorización. La demolición de forjados es una fase más dentro de esa cadena.

Forjados, deconstrucción y economía circular

La demolición de forjados también puede integrarse dentro de procesos de deconstrucción. Cuando se desmonta un edificio de forma selectiva, los forjados se abordan después de retirar instalaciones, carpinterías, falsos techos, pavimentos u otros elementos que pueden separarse previamente.

Demolición parcial: los robots de demolición como maquinaria clave

Este orden facilita una gestión más limpia de los residuos. Si se mezclan todos los materiales desde el inicio, se reducen las posibilidades de recuperación. En cambio, si se separan antes de demoler la estructura principal, la valorización resulta más viable.

La Comisión Europea dedica un apartado específico a los residuos de construcción y demolición dentro de sus políticas de economía circular, precisamente por el volumen de materiales que genera el sector y por el potencial de recuperación que todavía existe.

En este contexto, la demolición de forjados no debe entenderse solo como una fase estructural. También es una fase relevante en la gestión de materiales.

El papel de Deltapunt en este tipo de intervenciones

La experiencia de Deltapunt en derribos, demoliciones, desmantelamiento industrial y trabajos en entornos urbanos permite abordar la demolición de forjados desde una perspectiva práctica. Cada obra plantea sus propias condiciones: accesos, estructura, altura, medianeras, maquinaria disponible, residuos, plazos y medidas preventivas.

La empresa puede intervenir en proyectos donde la demolición de forjados forma parte de un derribo completo, de una demolición parcial, de una rehabilitación estructural o de una actuación industrial. En todos los casos, la clave es integrar esta fase dentro de una planificación general.

Esa visión evita tratar el forjado como un elemento aislado. Lo importante es entender qué función tiene dentro del edificio, qué ocurrirá cuando se retire y cómo afecta al resto de trabajos.

En una demolición técnica, cada decisión cuenta: dónde empezar, cuánto material retirar, qué maquinaria utilizar, cuándo apuntalar, cómo evacuar residuos y cómo proteger el entorno.

Conclusión: demoler forjados es intervenir sobre el equilibrio del edificio

La demolición de forjados es una fase habitual en muchos proyectos de derribo, demolición parcial, rehabilitación o desmantelamiento, pero rara vez constituye una obra independiente. Su importancia reside precisamente en que afecta a la estructura y al desarrollo del conjunto de la intervención.

Por eso, debe abordarse con planificación, medios adecuados, control de riesgos y experiencia en obra. No se trata solo de retirar un elemento horizontal, sino de mantener el control del edificio mientras se transforma, se desmonta o se prepara para una nueva fase constructiva.

Para Deltapunt, la demolición de forjados forma parte de una manera técnica y responsable de entender los derribos: estudiar antes de intervenir, adaptar la metodología a cada entorno, proteger a las personas, gestionar correctamente los residuos y ejecutar cada fase con precisión.

En un sector cada vez más exigente, esta capacidad de integrar trabajos específicos dentro de operaciones complejas es lo que diferencia una demolición improvisada de una demolición profesional.

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