Skip to content
Carrer de la Màquina, 53 08850 Gavà

¿En que consiste un plan para derribar una edificación?

Un plan para derribar una edificación es un proyecto de demolición, formado por un conjunto de documentos que se elaboran para que no afecte al entorno. En cada uno de ellos, se pretende definir las características y la manera en la que se llevará a cabo a la hora de derribar.

Documentos necesarios

Para ello, una de las partes anexas al documento es una memoria que describe detalladamente el motivo de la demolición. Junto a esta, también es necesaria la existencia de una memoria ambiental acerca de cómo afectará al entorno.

El resto de documentos a elaborar dentro de este plan son: el pliego de condiciones para efectuar el trabajo, el presupuesto necesario, los planos de la obra, un estudio básico de seguridad y salud, así como un estudio de gestión de residuos. Y por último, un plan de desamiantado, en caso necesario.

El proyecto suele elaborarlo un arquitecto o ingeniero (general o técnico) y es tramitado por el promotor o constructor ante un ayuntamiento (cada uno fija sus propios requerimientos, no existe un marco legal unificado). Su tramitación, hasta poner fecha a la demolición, puede oscilar entre 3 y 6 meses.

Fases del proyecto

Una vez realizado el proyecto, la demolición se realizará en tres fases:

En primer lugar, se llevará a cabo una fase previa de preparación. Durante esta etapa se delimitará la zona y se procederá al pertinente vallado de la misma. Del mismo modo, se reunirán las instalaciones necesarias para ejecutar los trabajos, siempre pensando en la seguridad de todos. Dentro de esta fase también se llevan a cabo las tareas de anulación, servicios y suministros, así como vaciado y desinfección del edificio.

En segundo lugar, se dará paso a la demolición. La forma en la que se proceda a derribar el edificio puede ser de elemento a elemento, por empuje, con explosivos o con maquinaria de bola. La finalización de esta fase tendrá lugar tras la eliminación de todos los escombros.

En tercer lugar, tiene lugar la conocida como fase posterior. Esta etapa incluye la retirada de todas las instalaciones provisionales y también se define el solar, se gestionan los residuos y se reponen las instalaciones mínimas de proyectos.

El precio de un plan para derribar una edificación oscila dependiendo de la magnitud del proyecto, entre otras cosas. Dependerá, por tanto, del tipo de edificación de la que se trate. Por ello, para ajustar el precio se debe analizar el tipo de obra que se pretende demoler. Aún así, debemos tener en cuenta una serie de elementos que se incluyen en nuestro presupuesto: el Presupuesto de Ejecución material (engloba todo lo relacionado con la preparación del lugar, maquinaria necesaria, materiales, equipos, entre otros), las tasas administrativas y los honorarios del profesional que realiza el plan, así como los impuestos.

Volver arriba