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Excavación en una intervención de descontaminación de suelo | Deltapunt

Descontaminación de suelo: cómo planificarla en una demolición

La descontaminación de suelo puede condicionar un proyecto de demolición tanto como el estado del edificio o los accesos de la maquinaria. En una antigua instalación industrial, retirar las construcciones no resuelve por sí solo las posibles afecciones que hayan quedado bajo las soleras, junto a los depósitos o en las zonas de almacenamiento.

Por eso, antes de fijar el alcance y el calendario de una intervención, conviene conocer la actividad que ha tenido el emplazamiento y la información ambiental disponible. Esa revisión permite determinar si es necesario investigar el terreno y cómo coordinar los trabajos posteriores.

En Deltapunt abordamos los derribos y el desmantelamiento industrial desde la planificación de cada obra: qué debe retirarse, qué elementos se conservan, cómo se accede y qué materiales se van a generar. Cuando existen condicionantes ambientales, deben incorporarse a esa planificación junto con las indicaciones de los técnicos responsables.

Qué es la descontaminación de suelo y cuándo puede ser necesaria

La descontaminación de suelo comprende las actuaciones destinadas a reducir o controlar una contaminación para alcanzar condiciones compatibles con el uso del terreno y los objetivos de recuperación establecidos.

Puede ser necesaria en emplazamientos donde se han producido fugas, vertidos o prácticas que han afectado al subsuelo. Los antiguos talleres, instalaciones industriales y espacios de almacenamiento de combustibles o productos químicos merecen especial atención.

Sin embargo, haber tenido un uso industrial no significa automáticamente que un terreno esté contaminado. La investigación debe confirmar qué sustancias existen, dónde se encuentran y qué riesgo representan.

Tampoco basta con observar su aspecto. Las manchas, los olores o los residuos enterrados pueden ser indicios, pero no sustituyen a los estudios y análisis necesarios.

Cómo coordinar la descontaminación con el derribo

La situación ambiental del terreno debe estudiarse desde la preparación del proyecto. El orden de ejecución dependerá de las condiciones de cada parcela.

En algunos casos se puede investigar el subsuelo antes del derribo. En otros, será necesario retirar determinadas construcciones o instalaciones para acceder a las zonas que deben estudiarse. La intervención también puede organizarse por sectores.

Por ejemplo, en una antigua nave puede resultar necesario conservar un acceso mientras se desmontan instalaciones, dejar disponible una zona para la investigación ambiental y programar después la retirada de las soleras afectadas.

El desmantelamiento industrial y los trabajos sobre el terreno deben compartir una planificación que identifique esas dependencias. Así, el calendario de obra puede contemplar las comprobaciones necesarias antes de avanzar a la siguiente fase.

Las fases de una descontaminación de suelo

Para entender el proceso, podemos organizarlo en seis etapas de trabajo. Su alcance concreto dependerá de los resultados de la investigación y del procedimiento aplicable.

1. Revisar el historial del emplazamiento

El punto de partida es reunir información sobre las actividades anteriores, los depósitos, las redes enterradas y los posibles incidentes.

Los planos antiguos, informes ambientales y registros de mantenimiento pueden ayudar a localizar zonas que requieren atención. También interesa conocer qué instalaciones siguen presentes y qué partes del terreno son accesibles.

2. Investigar y caracterizar el terreno

Los técnicos ambientales diseñan la investigación para confirmar o descartar las afecciones y delimitar su alcance.

Según el caso, puede incluir muestras de suelo, análisis de laboratorio y comprobaciones sobre aguas subterráneas o gases del terreno. El objetivo es disponer de datos suficientes para decidir cómo continuar.

3. Evaluar el riesgo y definir los objetivos

Los resultados deben interpretarse considerando los contaminantes, las posibles vías de exposición y el uso actual o previsto de la parcela.

Esta evaluación permite determinar si es necesaria una recuperación y qué condiciones debe alcanzar el terreno. La solución no se decide únicamente por la presencia de una sustancia.

4. Preparar el proyecto de recuperación

Cuando procede intervenir, el proyecto define las zonas afectadas, la solución propuesta, los controles y las condiciones de ejecución.

También debe permitir coordinar los trabajos ambientales con el derribo, los accesos y la gestión de materiales. Las autorizaciones y trámites correspondientes deben incorporarse a la programación.

5. Ejecutar los trabajos y documentar los materiales

La ejecución debe seguir las condiciones del proyecto y el seguimiento técnico previsto.

Si se contempla excavar tierras, es necesario organizar su separación, manipulación y destino. La gestión de residuos forma parte de esa planificación y debe mantener la trazabilidad de los materiales retirados.

6. Verificar los resultados y completar la documentación

La retirada de tierras o la finalización de un tratamiento no bastan para demostrar que se han alcanzado los objetivos.

Deben realizarse las comprobaciones previstas y documentarse los resultados. El cierre técnico y administrativo dependerá del procedimiento seguido y de las condiciones establecidas por la autoridad competente.

Técnicas de descontaminación: por qué cada terreno requiere una solución

Las técnicas de descontaminación de suelo se pueden diferenciar según se apliquen sin excavar el terreno o después de extraerlo.

Los tratamientos in situ actúan sobre el suelo en su ubicación original. Entre las alternativas existen tratamientos biológicos, extracción de vapores y procesos químicos, cuya idoneidad debe evaluarse para cada emplazamiento.

Las soluciones ex situ requieren excavar el material. Su tratamiento puede realizarse en el propio emplazamiento o en una instalación externa. La excavación y entrega a una instalación autorizada es otra posible vía de gestión, según las características del material y el proyecto.

La elección depende del contaminante, la profundidad, las propiedades del terreno, los accesos y los objetivos de recuperación. Excavar no siempre es la solución adecuada, ni todas las técnicas permiten resolver cualquier contaminación.

Por eso, el presupuesto y los medios de obra deben definirse a partir de la solución técnica seleccionada.

Qué condiciona el presupuesto de una descontaminación de suelo

Una valoración útil necesita concretar qué trabajos se incluyen y con qué información se han calculado. La superficie de la parcela, por sí sola, no permite estimar el coste.

Entre los factores que deben revisarse destacan:

  • La investigación disponible: estudios realizados y comprobaciones pendientes.
  • La extensión y profundidad de la afección: pueden modificar el volumen de trabajo.
  • Las características de los materiales: condicionan el tratamiento y el destino.
  • La accesibilidad: entradas, espacio de maniobra y proximidad de edificios o instalaciones.
  • La solución prevista: tratamiento en el emplazamiento, excavación o una combinación de actuaciones.
  • Los controles y la documentación: seguimiento, análisis y verificación.
  • La coordinación con otras fases: desmontajes, derribo, retirada de cimentaciones y acondicionamiento posterior.

Para comparar ofertas, conviene comprobar que todas parten del mismo alcance. Un presupuesto que incluye únicamente excavación y carga no es equivalente a otro que incorpora transporte, tratamiento y controles.

También resulta útil identificar qué partidas son estimadas y cómo se valorarán las variaciones si aparecen condiciones distintas de las previstas.

Normativa y tramitación en Cataluña

El marco estatal incluye el Real Decreto 9/2005 sobre actividades potencialmente contaminantes y suelos contaminados y la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

La normativa contempla tanto la declaración de un suelo como contaminado como la recuperación voluntaria mediante un proyecto aprobado por la autoridad competente. Por tanto, no todos los emplazamientos siguen exactamente el mismo procedimiento.

En Cataluña, la Agència de Residus de Catalunya explica el proceso de gestión de los suelos contaminados.

Antes de comprometer fechas de obra, es necesario conocer qué procedimiento corresponde al emplazamiento y qué documentación está pendiente.

Qué información preparar para valorar la intervención

Si estás organizando un derribo en una parcela con antecedentes industriales, reunir la información disponible ayudará a delimitar mejor el proyecto.

Para una primera revisión, resulta útil aportar:

  • La ubicación y el uso actual de la parcela.
  • Las actividades anteriores que se conozcan.
  • Fotografías y planos de las construcciones e instalaciones.
  • Los estudios ambientales y análisis ya realizados.
  • El proyecto de recuperación, si existe.
  • Los elementos que deben retirarse y los que se conservarán.
  • Los accesos disponibles y las limitaciones de la obra.
  • El uso previsto del terreno y el calendario deseado.

Si todavía no dispones de estudios ambientales, conviene indicarlo desde el principio. Permite distinguir qué trabajos pueden valorarse y cuáles necesitan información adicional.

Planificar la intervención con Deltapunt

Una obra con necesidades de descontaminación de suelo exige coordinar las decisiones ambientales con la realidad del derribo: accesos, maquinaria, desmontajes, materiales y secuencia de ejecución.

En Deltapunt estudiamos el alcance de los trabajos de demolición y desmantelamiento para preparar una intervención ajustada a las condiciones del emplazamiento. La información ambiental disponible es parte de esa valoración cuando afecta a la organización de la obra.

¿Estás preparando la demolición de una nave o la recuperación de un solar industrial? Contacta con Deltapunt para valorar los trabajos de derribo y su coordinación con las necesidades del terreno. Envíanos la ubicación, una descripción del proyecto y los informes disponibles.

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